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ARTESANÍAS MÁS REPRESENTATIVAS DE MÉXICO

March 29, 2017

Barro negro. Artesanía de belleza única.

 

Oaxaca como muy pocos estados de la República mexicana se caracteriza por mantener vivas  sus tradiciones ancestrales, sus fiestas, su música, su danza y por supuesto su artesanía, que en su mayoría tuvo un fin practico y de uso cotidiano hoy al paso del tiempo son parte característica del arte popular mexicano expresión de la grandeza de un pueblo.

 

El barro negro se comenzó a trabajar en la región desde tiempos precolombinos. Se sabe que se atribuye a los ZAPOTECOS y MIXTECOS. Habitantes de los valles centrales de Oaxaca. Durante esa época hacían maravillas con el abundante lodo de donde era extraído el material para la elaboración de vasijas, ollas y demás figuras.

 

Fabricado en San Bartolo Coyotepec el mundialmente conocido el barro negro de Oaxaca es producto de una ancestral técnica en donde el tiempo de elaboración  es la clave de su calidad.

 

El barro negro se extrae de un paraje cercano al pueblo, se prepara especialmente para ser quemado, se maneja en torno o en molde y se deja secar al sol durante cuatro días, este paso le proporciona a cada pieza su delicadeza ya que es cuando se pule para sacarle el brillo y se le efectúan los calados que va a llevar, se vuelve a secar otros cuatro días y ya esta listo para el horneado que se efectúa hasta que adquiere su característico color negro metalizado.

 

TALAVERA POBLANA. Cerámica como Expresión del Arte

 

Puebla, la ciudad colonial más grande del país, es conocida por su esplendoroso centro histórico, pero además a nivel mundial es reconocida por su hermosa tradición de producción de cerámica de Talavera cerámica mayólica que surge desde el siglo XVI. La Mayólica, es el nombre que se le da desde el renacimiento a un tipo de decoración cerámica sobre loza, con un esmalte de plomo opacificado con estaño y que posteriormente se decora con los diversos motivos con óxidos sobre la anterior base.

En puebla la producción de este tipo de cerámica se volvió una representativa tradición que se acuñó con el nombre de talavera poblana, diferenciándola así de las talaveras españolas.Volviéndose una mezcla de técnicas cerámicas chinas, italianas, españolas e indígenas.

 

 

REBOZO. UNA PRENDA DE IDENTIDAD MEXICANA

 

La producción artesanal de esta tradicional prenda data del año 1764,en Santa María del Río, San Luis Potosí, como necesidad de las mujeres por tener una prenda para cubrir sus cabezas al entrar a los templos.

1953, una escuela taller de rebocería,a cargo del destacado artesano Felipe Acevedo; ahí es posible observar el proceso completo de fabricación de la prenda que dura de 30 a 60 días en promedio y consta de 15 pasos, entre los que está el hervir o “atolar” el hilo, asolearlo, amarrarlo en bola, teñirlo y urdirlo.

 

El rebozo es una prenda de vestir femenina, es de forma rectangular, alargada, angosta y de una sola pieza y terminados a cada extremo con anudados y flecos llamados rapacejos, aunque también se elaboran las terminaciones tejidas con atractivos diseños en chaquira.

Los rebozos pueden medir entre 1.5 y 3 metros de longitud, y de 1 a 1.5 metros de ancho, aunque actualmente los largos son: normal de 3.60 m., mediano de 2.80 m y chico de 2.20 m., y cuenta con 7,200 hilos en la urdimbre (hilos que van a lo largo). Son elaborados con materiales diversos según sea su uso, cotidianos o de gala, por lo que pueden ser de algodón, lana, articela (o artiseda) o de seda y con ello varía su costo. Una prueba para descubrir si el rebozo está hecho de seda natural y no de fibras sintéticas es hacer pasar el rebozo por un anillo. Sólo los de seda natural podrán superar la prueba.

 

 

 

 

ÁRBOL DE LA VIDA.

 

El Árbol de la Vida es una elaborada y hermosa artesanía mexicana que representa los numerosos aspectos de tradición y espiritualidad de nuestra cultura, unido a aspectos tradicionales de carácter bíblico. Los Árboles de la Vida son creados por manos de artesanos usando como material principal el barro y decorados con pintura de laca.

La destreza artesanal del Árbol de la Vida es admirada por su riqueza creativa y minuciosa atención a cada detalle, característica que hace de estos hermosos objetos, creaciones visualmente atractivas y con mucho significado. Actualmente se puede conseguir esta artesanía en numerosos lugares de la República Mexicana, principalmente en Metepec (Estado de México), Puebla y Oaxaca. Los temas e iconos que se presentan en cada Árbol de la Vida varían de lugar a lugar, particularidad que distingue a cada uno como una pieza única y representativa de su origen.

 

El Árbol de la Vida nos recuerda la manera en la que los misioneros propagaron sus creencias católicas al llegar a México. Difundieron el evangelio a través de obras teatrales e imágenes descriptivas y simples para transmitir sus ideales fácilmente. Es muy probable que los predicadores incluyeran sus íconos en versiones prehispánicas de esta expresión popular para narrar la historia del catolicismo de una manera en la que se identificaran los pueblos indígenas, creando así el Árbol de la Vida que hoy en día conocemos. Fue una de las herramientas exitosas de la evangelización y el inicio de una tradición de historia y fantasía.

Históricamente, y por muchos años, los árboles describían la divina creación y diversos pasajes bíblicos exclusivamente, en la actualidad, los árboles son espejo de la imaginación del artesano, de sus creencias religiosas y costumbres. Podemos encontrar árboles no solamente dedicados a la religión, algunos abordan aspectos de la vida, desde fechas históricas como la Revolución Mexicana o la Guerra de Independencia, días festivos y patronales, estaciones del año como la primavera, temas evocativos de la Divina Comedia y de la vida cotidiana, por ejemplo, la representación de los orígenes de platillos típicos como el tradicional mole, e incluso la biografía personal del artesano.

 

 

 

PLATERÍA

 

Durante cuatro siglos, la plata mexicana ha servido para enriquecer reinados o iluminar el rostro de una mujer en algún rincón del planeta; que si bien españoles, ingleses y norteamericanos se llevaron el metal, no así el arte, esa chispa latina para darle mil formas a la joyería, incluso mucho antes del mestizaje. Sensibilidad moldeada en la figura caprichosa, en las manos de un indio, que ha ido evolucionando hasta la actualidad. Famosas son las historias de la ruta que ha seguido la Plata Mexicana, sin faltar en ellas los duendes, las tragedias y la tradición. Desde la corte de Carlos V, hasta el rostro de la Malinche, quien fuera la pareja azteca del conquistador Hernán Cortés, osado español que cargó sus galeones con lingotes ofrecidos a la corona de Isabel la Católica, la reina peninsular.

 

 

desde tiempos prehispánicos, los habitantes de las regiones occidente y sur del país (los actuales estados de Michoacán, Oaxaca y Guerrero)dominaban a la perfección las técnicas para dar vida en esos metales a maravillosas joyas (aretes, collares, pendientes, brazaletes, anillos, entre otras) que sólo las clases altas podían lucir como símbolo de su poder y status. Actualmente, uno de los mejores sitios para adquirir plata en México es Taxco, en el estado de Guerrero. En este destino, considerado como Pueblo Mágico, encontrarás infinidad de talleres y galerías donde se ofrecen los mejores trabajos hechos en plata del mundo. No dejes de admirarlos, así como de visitar el Museo Spratling, con una fantástica colección de objetos que ponen de manifiesto la habilidad y el fino trabajo de los artistas plateros de Taxco. ¡Te encantará! 

 

 

 

ALEBRIJES

 

El alebrije es una artesanía mexicana un tanto surrealista que puede estar elaborada de cartón, papel o madera con diferentes técnicas para su modelado y creación. Estos pueden ser en forma de animalitos zoomorfos o de animalitos normales con la peculiar característica que deben contener colores muy pintorescos y llamativos al puro estilo mexicano. Algunos en su fisonomía pueden estar constituidos entre una mezcla de dos o más animales o de animales con plantas, y más aún, algunos de seres imaginarios concebidos desde el lado más creativo y llevados a la realidad en forma de estas preciosas figuras. 

 

el término alebrije lo comenzó a utilizar la familia Linares de San Martín Tilcajete, Oaxaca, muy famosa por sus piezas fantásticas elaboradas en cartón. Pedro Linares, una persona de mucho talento, les dio el nombre de alebrijes a estas artesanías inspirado en sus sueños. Se dice que una persona constató que se vendía bien este tipo de trabajo y que gozaba de cierta popularidad; entonces pensó hacerlos en madera pues el cartón tiene la desventaja de un fácil deterioro y, sin duda, en madera durarían más. Desde entonces su nombre permanece y con el tiempo no sólo hicieron estas figuras, sino animales con muchos elementos imaginarios.

Existe otra versión en el poblado de San Antonio Arrazola, Oaxaca, donde también se elabora este tipo de artesanía. Se cuenta que a principios de los años 80 del siglo pasado Pedro Linares fue de visita con unos familiares y les mostró algunos de sus alebrijes; un hombre llamado Manuel Jiménez decidió elaborar seres fantásticos, propios de su cosmovisión, pero tallados en madera y con el estilo propio de la artesanía del lugar. Sin duda, de papel o de madera, los alebrijes se han vuelto un referente de Oaxaca y de México.

 

 

 

EL SARAPE 

 

El sarape, una de las prendas de la indumentaria tradicional masculina mexicana, encierra en su elaboración, distribución, comercialización y uso, no sólo aspectos socioeconómicos y tecnológicos particulares, sino también las vivencias del mundo en que se hallan inmersos los tejedores, reflejadas a través de los diseños y motivos de sus tejidos.

 La historia del sarape puede seguirse a través de la producción textil del algodón y de la lana, materias primas con las que se manufactura, al igual que por su presencia constante en el ajuar masculino.Esta prenda se elabora en diversas regiones del país, y por ello se le designa con diferentes nombres; los más usuales son tilma, gabán, chamarro, jorongo, cotón, cobija y frazada.El sarape es un atuendo singular que amalgama las tradiciones mesoamericana y europea del tejido. De la primera toma el uso del algodón, tintes y diseños; de la segunda, el proceso de preparación de la lana hasta el montaje del telar; su desarrollo y florecimiento se dio a lo largo de los siglos XVIII y XIX, cuando se elaboraron con una calidad sorprendente (por la técnica, colorido y diseños empleados) en multitud de talleres de los actuales estados de Zacatecas, Coahuila, Guanajuato, Michoacán, Querétaro, Puebla y Tlaxcala.